San Miguel de Lillo

En Asturias se conserva el más completo y homogéneo conjunto de arquitectura altomedieval de todo el Occidente europeo. Fechado a lo largo del siglo IX y primeros años del X. El valor de la arquitectura se suma a la extraordinaria orfebrería, y juntos desarrollan una fuerza comparable a la de otros “renacimientos” europeos coetáneos, pudiendo equipararse al nivel alcanzado por las cortes carolingia o bizantina.

Bautizado inicialmente por Jovellanos con el nombre de Arte asturiano, hoy día se coincide en denominarlo Arte de la Monarquía Asturiana. Este es el origen de términos como Arte Prerrománico Asturiano, Latino-bizantino o Pelagiano.

Es tal su vinculación con la monarquía, que el desarrollo histórico del reino y la evolución artística y estilística se encuentran interrelacionados. El carácter áulico influye claramente en la estructura y funcionalidad de las creaciones.

Alfonso II, fija la capital del reino en Oviedo y hace de ella una verdadera urbe regia a semejanza de la capital visigoda de Toledo, construyendo palacios, baños, hospitales, acueductos, iglesias, etc...

De este legado, se conservan doce templos y tres construcciones civiles de los cuales la mayor parte del ellos ubicados en Oviedo.

Iglesia de San Julian de Los Prados

Construida bajo el reinado de Alfonso II (791-842). La iglesia es alabada por la Crónica de Alfonso III Rotense (año 883) "...por su mucho arte y admirable disposición".

Emplazada al Norte de la regia sede de Oviedo (Ovetao) tiene planta basilical de tres naves separadas por arcos de medio punto, Crucero y Cabecera triple con capillas. Su decoración escultórica y pictórica es excepcional.

Capiteles de tradición visigótica de extremada perfección en la talla, jambas marmóreas y columnas de extraordinaria labra adornan la capilla mayor. La mayor trascendencia artística se encuentra en la riqueza de su decoración pictórica interior.

Única en la Europa de la Alta Edad Media que aún se conserva. Un repertorio iconográfico en el que se representan en tres niveles de altura, motivos de jarrones con guirnaldas de hojas y temas florales variados. Un nivel medio de arquitecturas de tradición clásica, pompeyanas del Siglo I, y un nivel superior presidido por la Cruz con el Alpha y la Omega apocalípticos, semejando gemas y piedras preciosas.

Las bóvedas de las capillas tienen también una exquisita ornamentación pictórica con cuadrados y círculos, referentes simbólicos de lo celeste y lo terrestre. Todo el conjunto del espacio pictórico y arquitectónico de Santullano pretende sugerir la manifestación y presencia de la Jerusalén Celeste bíblica.

Iglesia de San Miguel de Lillo

A 3 Km de Oviedo, en el monte Naranco, Ramiro I (842-850) levantaría la iglesia de San Miguel de Lillo (también llamada "de Liño").

Derruida en parte en el siglo XI hoy se conserva el sector occidental. Obra enteramente de bóveda de cañón, y alabada por las Crónicas de la época por su extrema perfección técnica. Introduce soluciones arquitectónicas innovadoras en la Arquitectura del Arte Prerrománico Asturiano.

Tiene tres naves, tribuna regia, y en origen tres capillas en el sector oriental. Elevada importancia adquiere la decoración escultórica. Se conservan varias celosías caladas de fina labra, con el tímpano decorado con una espléndida labor de círculos entrelazados.

Labor escultórica que se extiende al interior, en donde destacan los capiteles, columnas y las basas con la representación tallada de los símbolos de los Evangelistas, únicas en el conjunto del Arte altomedieval europeo.

La obra escultórica más excelsa de Lillo está representada por las jambas que enmarcan el vestíbulo de entrada. Son copia de un díptico consular romano- bizantino pero con tratamiento iconográfico adaptado a la Corte real.

En la decoración pictórica por primera vez en el Arte Asturiano se representa la figura humana en sus frescos. Se conservan una figura entronizada y la imagen de un músico.

Santa María de Naranco

Situada a 300 m de la iglesia de Lillo, se encuentra el edificio civil de Sta María del Naranco, obra regia de Ramiro I (842-850). Representa la construcción más emblemática del Arte Asturiano.

Reúne innovaciones constructivas resaltadas por las Crónicas de la época: Bóvedas de cañón, arquerías murales ciegas, contrafuertes.... Es un edificio sujeto a unas exquisitas normas de proporción y armonía y un cuidadoso estudio estético.

Está conformado por dos plantas abovedadas: Cripta y Sala Superior flanqueada por dos miradores. Por primera vez se integra la decoración escultórica en la tectónica del edificio. Así tenemos espléndidas columnas con sogueado y capiteles corintios de extrema perfección técnica en arquerías y fachadas de los miradores. Capiteles tronco piramidales con figuras de personajes y animales en la sala superior.

Representación de la Cruz Griega con Alpha y Omega en los lienzos transversales. Además, se nos ofrece todo un excepcional repertorio animalístico en los 32 clípeos con representaciones de cuadrúpedos, aves, grifos, hipogrifos, labrados en el disco central y rodeado de una cenefa en la que predominan tallos vegetales, racimos de frutos, aves... Combinados con los clípeos tenemos sendas placas con una representación de cuatro arcos en cuyo interior aparecen dos figuras frontales y dos jinetes afrontados.

En el mirador oriental se conserva un altar con funciones eucarísticas: podio y mesa con una inscripción en la que se refleja el momento de construcción del edificio por mandato regio de Ramiro I y su esposa Paterna y la fecha de dedicación: 23 de Junio de 848.

Cámara Santa

Atribuida su construcción a Alfonso II (791-842), consta de dos plantas; la inferior dedicada a Santa Leocadia con funciones de panteón episcopal; y la superior dedicada a San Miguel que respondería a una capilla episcopal en cuyo santuario se custodiarían las reliquias de San Salvador. Permanece como actual altar una de las joyas de nuestro románico; el Arca Santa, sustituto de la antigua arca que recogería las reliquias traídas por inmigrantes cristianos procedentes de Al-Andalus. En el siglo XI y con el auge de las peregrinaciones, el culto a las reliquias y a San Salvador convertirían a la Cámara Santa en uno de los Santuarios más importantes de la Cristiandad.

En el siglo XII se reformaría la Capilla de San Miguel; a sus muros se adosarían seis columnas dobles representando al Apostolado. Conjunto apostólico que se convertiría en una de las obras maestras del Románico español.

Cruz de los Angeles

Extraordinaria pieza de orfebrería realizada bajo el reinado de Alfonso II en el año 808. La Cruz de los Ángeles se convertiría en un símbolo religioso y político de la Monarquía Asturiana, representativo de la unidad de Iglesia y Estado.

Tiene forma de cruz griega y está revestida con chapa de oro en forma de finísimas laminillas, así como por filigranas de hilo de oro en forma de figuras geométricas. En los extremos de sus brazos conserva pequeñas cajitas relicario.

El anverso de la Cruz está decorado por 48 piedras preciosas, y entalles romanos con representaciones mitológicas, En el disco central destaca el gran granate oval, así como zafiros, amatistas, rubíes, ágatas, ópalos y variedad de piedras preciosas.

Destaca el gran camafeo de ágata, engastado en el disco central, lugar de unión de los brazos. Distribuidos en cada uno de los brazos del reverso se encuentra una inscripción de dedicación de Alfonso II, y en la que es preferente mencionar un fragmento en que se resalta el carácter apotropaico o signo de protección en que se ha convertido la Cruz: Con este signo se protege al piadoso. Con este signo se vence al enemigo.

La referencia a los ángeles está basada en la leyenda (Crónica de Silos, 1115) según la cual fueron ángeles los orfebres que labraron la cruz, los cuales se presentaron como peregrinos ante el monarca Alfonso II.

Cruz de la Victoria

Representa la obra más excelsa, realizada por orfebres asturianos y artistas procedentes del reino franco, que el rey Alfonso III mandó hacer como donación a la catedral de San Salvador el 27 de Marzo de 908, conmemoración del día de Pascua.

La cruz es de tipo latino, ensanchándose los brazos hacia sus extremos. En el enlace o centro de unión se encuentra una cajita relicario. En su anverso destaca el medallón de cristal de roca (sustituido por una amatista de color oscuro).

En su entorno se disponen 8 paneles de esmaltes y rodeando el conjunto 8 cabujones desaparecidos. La corona circular alterna cabujones con placas esmaltadas de diversa policromía, las cuales conservan figuras de un cuadrúpedo, un ave y un pez; los llamados tria genera animalium.

Placas esmaltadas que vuelven a repetirse en forma cuadrangular en los brazos con la representación nuevamente de los tria genera animalium. El reverso de la Cruz recoge la inscripción de donación de Alfonso III y su esposa Jimena en 908 y en la que se recoge el texto que resalta el signo de protección en que se ha convertido la Cruz: Con este signo se protege al piadoso. Con este signo se vence al enemigo.

Según la leyenda el alma de madera de roble de la Cruz de la Victoria, sería la cruz que llevaría Pelayo en Covadonga y con la que vencería al Islam. La realidad es que responde a la tradición presente en la Monarquía Asturiana, de recurrir a la Cruz como emblema y lábaro.

Iglesia de San Miguel de Lillo

Una de las más excepcionales construcciones urbanísticas altomedievales. Conforma un templete o edículo cuya función era la de albergar el alumbramiento de un manantial de agua que era retenida en un estanque.

Tiene planta cuadrada, cubierta a dos aguas y un interior abovedado. Su cronología se puede situar hacia finales del siglo IX. En la fachada oriental está labrada una cruz latina con astil y el Alpha y la Omega. Conserva significativas inscripciones de carácter apotropaico de uso habitual en las construcciones de la Monarquía asturiana.

En la fachada oriental leemos: “Con este signo se protege al piadoso. Con este signo se vence al enemigo”. Y debajo de ella: “Pon, Señor, el signo de salvación en esta fuente, para que no permitas la entrada del ángel exterminador”.

El templete mantiene un alto significado simbólico y estrechos vínculos con los monumentos a las aguas tanto helenísticos como romanos.

Iglesia de Santa María de Bendones

Iglesia de tipología singular al tener una nave única y cabecera con tres capillas a oriente. Su acceso se realiza por pórtico triple.
Tradicionalmente es atribuida al reinado de Alfonso II (791-842). En la capilla sur se conserva el altar original y restos de la decoración pictórica.

La nave única está iluminada por amplios vanos con celosías contemporáneas. Anexa a la fachada sur se alza una torre campanile de cronología posterior.

La iglesia ha experimentado una fuerte reconstrucción desde su descubrimiento en 1954 por Joaquín Manzanares.

Iglesia de San Pedro de Nora

Se atribuye tradicionalmente al periodo monárquico de Alfonso II. Tiene planta basilical de tres naves y cabecera con tres capillas. Tenía adosadas dos sacristías en el lienzo norte y sur. El pórtico actual es moderno al igual que la torre campanile. La ventana trífora de la cámara ciega se asemeja a la de Santullano. Su decoración escultórica es escasa y las celosías actuales son modernas.

Iglesia de San Tirso

Próxima a la Catedral de San Salvador, configuraría la iglesia palatina de Alfonso II. El incendio de 1521 destruiría la iglesia. Queda como testigo el lienzo oriental de la Capilla Mayor y la ventana trifora con excelentes capiteles corintios y un espléndido alfiz. La disposición original de la iglesia resulta problemática.